Era un aroma a rosas: el aroma de Muftí Amor Eterno, ¡el perfume de Anna!
-Anna!- exclamo precipitandose hacia a la ventana.
Pero el alfeizar de la ventana estaba vacio. Anton regreso perplejo a su escritorio. Vendria el aroma de rosas del frasquito que Anna le habia regalado por Navidad? Anton lo tenia a buen recaudo en el cajon de abajo, detras de una pila de cuadernos viejos. Abrio el cajon, pero alli solo olia a papel y a tinta.
Anton se acordo de lo que le habia dicho en aquella ocasion sobre su nuevo perfume: que el efecto de Muftí Amor Eterno era que ellos ya no se volverian a sentir nunca solos.
jueves, 25 de junio de 2009
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